domingo, 11 de junio de 2017

La bibliotecaria G (5 años)

Se acaba el curso y con ello el conocer a todos los personajes del País de las Letras. Ya nos van quedando muy poquitos. En estas semanas hemos estado conociendo a la bibliotecaria G, que habla de tres maneras distintas, ya que los príncipes I y E, como ya sabéis son algo traviesos.
La bibliotecaria G es una gran aficionada a dar largos paseos por el campo con su gato. Un día de invierno con mucho sol, la bibliotecaria G se colocó su bufanda y su gorro, cogió a su gato y comenzó a pasear y pasear por el campo, se sentó a descansar y a leer su libro preferido, mientras su gato estaba jugando con todo lo que encontraba. El sol fue escondiéndose y el gato cansado, se sentó sin dejar de mirarse la punta de la cola. De repente, esta se encendió como una bombilla. El gato no se quejó, pero siguió dando vueltas y más vueltas hasta que la bibliotecaria G le quito aquello que alumbraba en su cola, y era nada más y nada menos que un gusano de luz o una luciérnaga. Así mirando los saltos de la luciérnaga, estaban tan divertidos que la bibliotecaria G no se dio cuenta de que seguía sentada en el campo y se estaba enfriando. Cuando llego a casa le dolía mucho la garganta y casi no podía hablar. La doctora T le dijo que se había enfriado y que no podría volver a gritar como antes.
De nuevo volvió a salir a pasear por el campo, persiguiendo a su gato que iba con la luciérnaga en dirección al País de los Gigantes, grito para avisarles, con tan mala suerte que despertó al mago Catapún, que le envió su sire helado y de nuevo a la bibliotecaria G le dolió mucho la garganta y de nuevo la doctora T le dijo que estaba muy enferma y que no debería gritar.
Cuando los reyes la contrataron para que cuidase de los príncipes y les contase hermosas historias, pensó que no tendría problemas con la A, la U y la O, pero que con la E y la I no podría estar sola, así que le explico su situación al rey, que le contestó: “iras sola con la A, O y conmigo, la U, pero cuando tengas que estar con la I y E, yo estaré con vosotros. Me colocare en el medio leyendo el periódico y no diré nada, si van conmigo no se atreverán a hacer travesuras y podrás hablar sin gritar”.

Hemos pensado y dicho y escrito algunas palabras con G y ahora que ya conocemos a la bibliotecaria G podemos leer nuevas palabras porque la G también acompaña a todos los miembros de la Familia Real:

Cuando la bibliotecaria G habla con el rey U, suena gu.
Cuando la bibliotecaria G habla con la reina A, suena ga.
Cuando la bibliotecaria G habla con la princesa O, suena go.
Cuando la bibliotecaria G habla con la princesa I, suena gui.
Cuando la bibliotecaria G habla con el príncipe E, suena gue.



Aquí podemos ver el cuento de la bibliotecaria G con su gusano y su gato:

A continuación, os dejamos la canción, para los más atrevidos en echarse un baile, como lo hemos hecho nosotros en el cole.



Saliendo de camino, toda la familia real, hacia la biblioteca, el rey u se colocó en medio, para que se portasen bien el príncipe E y la princesa I. Aquel día no le habían llevado el periódico a casa; así que al pasar por el quiosco, dejo a los príncipes con la bibliotecaria G. No hizo más que desaparecer el rey U, cuando el príncipe E ya estaba subiéndose al primer árbol que encontró. La bibliotecaria G se asustó y aunque le dolía la garganta comenzó a gritar, mientras la princesa I metió los pies en el rio y comenzó a saltar como una loca, ¡Que catarro iba a coger! Y grito de nuevo.
Cuando los príncipes vieron que regresaba el rey U, volvieron muy formalitos como si no hubieran hecho nada de nada. El rey les pregunto si habían sido buenos, y como siempre decían la verdad, le contaron que se habían portado mal y la bibliotecaria G había tenido que gritar.   
El señor estudioso que dibujaba el cuerpo de todas las letras y anotaba lo que hablaban, se dio cuenta de que, cuando la bibliotecaria G tenía que gritar al príncipe E y a la princesa I, hablaba igual que el jardinero J, así que ¡vaya lío!

Recordad, cuando la bibliotecaria G va sola con la I y la E, grita diciendo GE, GI. Hasta que seáis mayores, siempre que tengáis que escribir palabras como gemelo, general, gigante, etc, tendréis que preguntar a vuestras profes o papás, cómo se escriben, si con el jardinero J o con la bibliotecaria G.

Os dejamos el cuento y la canción para que recordéis la historia.
  

Y al día siguiente otra historia, estos príncipes son más traviesos de lo que pensábamos. Cuando estaban esperando en el jardín al rey U, el príncipe E y la princesa I fueron a buscar al elefante. No se les ocurrió otra cosa que ponerle en la trompa el erizo y la iguana. ¡Qué carrera emprendió el elefante, no había quien le parase! Llego cerca de la bibliotecaria G, la cogió con la trompa y la sentó junto a los dos pequeños animales. Al volverse, muerta de miedo, vio que también estaban sentado los príncipes I y E. En cuanto el elefante se agotó, se paró y todos cayeron rodando uno detrás de otro, justo en ese momento llegó el rey U, se disculpó con la bibliotecaria G, cogió a los diablillos de sus hijos y les dio una buena regañina.
¡Nunca os dejare solos con la bibliotecaria G! - otra vez está afónica. Volvieron a salir de paseo, pero todos iban muy serios, nadie decía nada, ellos ya se habían olvidado de la travesura y no entendían porque esas caras, así que iban tan, tan aburridos que se les ocurrió coger piedrecitas del jardín, y despacito, sin que se dieran cuanta los mayores, comenzaron a tirárselas el uno al otro. Al principio eran pequeñas y lo habían muy despacio, las tiraban poco altas y solo caían encima de ellos, y como eran tan pequeñas no les hacía daño, pero enseguida se fueron animando y las piedras eran cada vez más grandes, al final terminaron tirándolas a lo alto para que cayesen a modo de lluvia. Al hacer ruido, el rey U miró hacia arriba, a la bibliotecaria G y ambos miraron a los príncipes. ¡Que susto! Todos gritaron, incluido el rey U, que nunca hablaba cuando iba con ellos, porque veía  que las piedras le iban a caer encima. Volvieron a gritar cuando vieron que otras dos piedras cayeron encima de los hombros del rey U.
El señor estudioso se frotó las manos de emoción ¡Ya tenía los sonidos que le faltaban! Ahora podría decir palabras como cigüeña, agüita, paragüitas… y así dibujo las letras que le faltaban, con las piedrecitas encima del rey U, GÜE- GÜI.

Y ahora el cuento y la canción para que no se os olvide, que el rey U también habla cuando va con los príncipes traviesos.

Nos lo hemos pasado genial con las historias de la bibliotecaria G y los príncipes, además hemos aprendido a escribir un montón de palabras y para que no se nos olvide, nuestras profes nos las han pintado en la cara.


Para practicar en casa, nuestras profes nos han dejado la siguiente ficha de lectura:
Os dejamos unos enlaces de vídeos que trabajan la letra G.
  

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