"Cuando un niño puede relacionar lo que aprende con sus propias experiencias, su interés vital se despierta, su memoria se activa, y lo aprendido se vuelve suyo" Rudolf Steiner
Uno de
los contenidos que hemos trabajado este trimestre son los números ordinales. Sabemos
queson ordinales porque al lado del
número, arriba en su lado derecho, tienen dibujado un circulito. Así sabemos
que son números ordinales y no cardinales.
Para
entender qué son los números ordinales hemos realizado diferentes actividades:
hemos ordenado diferentes objetos y nombrado en qué posición se encontraba cada
uno de ellos, la profe nos ha repartido un papel con números ordinales y hemos
formado una fila según el número que nos ha tocado, también hemos ordenado
hormigas,…
Ahora más
que nunca entendemos que es ser el primero y último de la fila, y nuestra profe
nos ha explicado que lo importante no es ser el primero o el último, sino lo
importante es estar en la fila junto a nuestros compañeros e ir todos al mismo
sitio.
Poco a
poco se va acercando el fin de curso y con él, el final de nuestras aventuras
escolares. Pero antes de terminar queríamos hablaros de una que hemos vivido a
lo largo de todo el curso y de la que no os hemos contado nada. Se trata del
proyecto de etapa “Un huerto en el Sanra” en el que a lo largo de todo el curso
hemos ido haciendo un bonito huerto dentro del patio de infantil.
Todo
comenzó allá por noviembre, cuando nuestras profes nos hablaron sobre el
huerto, qué era, qué características tenía, qué se hacía en él, qué
herramientas se usaban… y pronto nos pusimos manos a la obra.
Cada mes
dedicábamos dos sesiones al proyecto, una sesión en clase o con nuestros
compañeros de curso, y otra sesión todos los compañeros de infantil mezclados
por grupos.
En todas
estas sesiones , hemos descubierto las partes de una planta y sus necesidades
principales, de la mano de un camaleón muy simpático. También reflexionamos
sobre los cuidados que debe tener un huerto o diferenciamos y clasificamos
frutas, verduras, legumbres y hortalizas.
En cada
sesión se han llevado a cabo tres talleres en los que han participado nuestras
familias, ayudándonos en las tareas más difíciles o delicadas.
Los
primeros talleres consistieron en ponerle nombre al huerto y elaborar el
cartel, pintar las vallas y retirar la arena del lugar donde íbamos a
construirlo.
En otra
ocasión, pudimos aprender dichos y refranes relacionados con los productos que
produce un huerto, comenzamos a rellenar de tierra el lugar que ya habíamos
preparado anteriormente, y conocimos a las lombrices que se encargan de
oxigenar dicha tierra.
Un día
vino a visitarnos Chema, uno de los profes de los mayores, que sabe un montón
de plantas y de flores. Él nos enseñó como son algunas semillas y nos explicó
que no se pueden sembrar en cualquier momento del año. Pero lo mejor de todo
fue hacer los semilleros y plantar las semillas. Muchas gracias Chema por todo
lo que nos has enseñado.
Es de
sobra conocida nuestra pasión por el arte, y este proyecto no podía estar
privado de algo tan importante, por esta razón en los siguientes talleres,
pudimos expresar nuestra creatividad elaborando collages con semillas,
decorando CDs para ahuyentar a los pájaros o construyendo un simpático
espantapájaros al que llamamos Pepito.
Todo iba
sobre ruedas pero aún había mucho trabajo por hacer. Por ejemplo, era
importante establecer una serie de normas que todos debíamos conocer y cumplir
cuando entráramos en el huerto. Además tuvimos que investigar qué elementos
podemos encontrar en un huerto y cuál podría ser su distribución, para lo que
construimos unas maquetas. Y por último, algunas de nuestras familias nos
ayudaron a elaborar un jardín vertical para decorar el huerto.
Y
llegamos a los últimos talleres. Uno de los talleres más esperado fue la
plantación que pudimos realizar con ayuda de otro grupo de familias. Sembramos
lechugas, tomates, pimientos, berenjenas y fresas. Otros hicimos los carteles
que pusimos junto a cada tipo de planta para poder identificarlas. Y un último
grupo inventó divertidas historias basadas en imágenes relacionadas con el
huerto.
Como nos
apasiona cantar y bailar, no podía faltar una canción sobre el huerto que a lo
largo de todo el curso hemos escuchado, bailado e intentado aprendernos.
Aquí os
dejamos un vídeo resumen de muchas de las actividades que hemos hecho a lo
largo del proyecto.
Ahora
estamos deseando salir al recreo para poder comernos alguna fresa o algún
tomate cherry. Además, ya hemos recogido las primeras lechugas y algunos
afortunados han podido comérselas.
Pero
este proyecto no ha finalizado aún. Pronto os contaremos como termina toda esta
historia.
Durante
todo este curso hemos aprendido muchísimas cosas, nos hemos divertido mucho,
hemos experimentado… pero también hemos crecido en solidaridad. Esto último lo
hemos llevado a la práctica hoy jugando al bingo. Gracias a este bingo
organizado por el APA y el cole, hemos colaborado con las asociaciones Juegaterapia (dedicada a hacer más
liviana y divertida la estancia en hospitales a los niños con cáncer) e Infancia y cirugía en Dangbo (un proyecto
de profesionales sanitarios enfocado a la atención quirúrgica para los
pacientes de Dangbo y la docencia médica local). Además de divertirnos y
colaborar, ¡algunos han cantado bingo y les han dado un regalo! A todos los
demás nos han dado un detalle por participar. Muchas gracias por darnos esta
oportunidad de aprender en solidaridad.
Nos
vamos haciendo mayores y ya estamos listos para aprender a sumar; y que mejor
manera de hacerlo que jugando. En clase tenemos “La casita de las sumas”, y
gracias a ella estamos descubriendo lo divertido que es sumar.
Pero no
solamente sumamos con la casita sino con muchos recursos manipulativos
elaborados por nuestras profes, y también con la pizarra digital. Después de
experimentar con diferentes materiales ya somos capaces de hacer sumas en
papel.
Estos
son algunos de los juegos con los que podéis jugar en casa para seguir
practicando:
Hace
unos días, tuvimos una grata sorpresa. Marta, la abuela de nuestros compañeros
Lucas y Martina, vino a nuestra clase para contarnos una pequeña historia.
Ayudada por un dibujo, un cencerro y una guitarra, nos contó en inglés la
historia de una cow, que tenía horns y tail, y además daba froth milk. Una
canción que todos conocíamos en castellano, ahora podíamos cantarla también en
inglés, y así lo hicimos con el acompañamiento de la guitarra que Marta tocaba.
I’ve got a milky cow
She’'s a very special cow
She gives me froth milk
Oh! how funny it is
tolon,
tolon, tolon, tolon
Después
coloreamos nuestra propia cow y le enseñamos a Marta a bailar el baile de la
vaca.
Muchísimas
gracias por este ratito, pero sobre todo por tu ilusión, tus ganas y tu
experiencia.
Como ya
sabéis, estamos participando en el “Proyecto Educación Responsable” de la Fundación
Botín. En él hay una sección que gira en torno a la música y las emociones, y
que conocemos como “El Coro de las Emociones”. Durante algún tiempo,
acompañados por nuestra profe de música Laura, hemos aprendido algunas
canciones que el martes pasado, compartimos en el salón de actos todos los
compañeros y compañeras de infantil y primaria.